El Plan

Octubre 26, 2007

La jornada ,26 de cotubre 2007

 

Luis Javier Garrido

 

El gobierno espuriete de Felipe Calderón, antes de cumplir un año está entregando el control del territorio mexicano y de nuestros recursos vitales a Estados Unidos.

1. El Plan México, como se le conoce en Washington y en la prensa internacional, conocido desde hace por lo menos seis años, y cuya nueva etapa fue anunciada por George W. Bush el 22 de octubre al incluirlo en el paquete de ayuda solicitado al Congreso estadunidense para la guerra contra Irak, no es otra cosa que una expresión formal más de la estrategia definida por la Casa Blanca en función de los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales ante la crisis energética y financiera que ha gestado el capitalismo neoliberal, y que luego del 11 de septiembre de 2001 se enuncia como una lucha “contra el terrorismo internacional”.

2. El Plan México supone tanto a) el control absoluto por parte de consorcios trasnacionales, en función de los intereses estratégicos de Estados Unidos, de los recursos básicos de México, y en particular de los energéticos (petróleo y electricidad), de la minería y hasta del agua; y b) el control directo de agencias del gobierno estadunidense sobre las fronteras, las costas, el Istmo, el mar territorial y el espacio aéreo mexicano, todo ello con el argumento de que Washington está en guerra permanente contra el terrorismo internacional, de que nuestros recursos son vitales para ellos y de que, por otro lado, los aparatos del Estado mexicano no son confiables y resultan incapaces de generarles la supuesta seguridad que requieren.

3. La administración de Bush busca, en otras palabras, conforme a la nueva doctrina hegemónica de Estados Unidos, establecer en México un más pleno y abierto sistema de dominación, similar al que está buscando en Irak y en Afganistán y pretende hacerlo en Irán, en función también de su petróleo y de su interés geopolítico, nada más que aquí no por la vía de una guerra, sino por la dócil sumisión del gobernante espurio Felipe Calderón ante George W. Bush y por la complicidad de la burocracia gobernante, en este caso de las elites del PAN y el PRI en el poder (y también de un sector del PRD), lo cual les está resultando una tarea mucho más fácil que la que llevan a cabo en Medio Oriente y en Asia.

4. El proceso se había ya profundizado con el primer gobierno panista encabezado por Vicente Fox, que fue permitiendo gradualmente la injerencia de agentes estadunidenses encubiertos en territorio mexicano, en aeropuertos, aduanas y oficinas públicas, hasta culminar con Calderón que, con profunda indignidad, ha puesto abiertamente al Ejército Mexicano a cumplir tareas decididas por la Agencia de Control de Drogas de Washington, la tristemente célebre DEA.

5. La prensa mexicana está teniendo ahora la “misión estratégica” de ocultar las dimensiones de todo, pretendiendo, por una parte, que es un simple plan antinarco cuando en realidad es una cesión de la soberanía nacional y el narco es sólo la cobertura que hace posible la injerencia, y hablando, por la otra, de una supuesta iniciativa “mexicana”, llamándolo de manera eufemística Iniciativa Mérida, cuando en el Congreso estadunidense y en la prensa de todo el mundo se le llama el Plan México.

6. El “acuerdo”, que ya se sabe que no es acuerdo, según El País del domingo 21 es el plan más ambicioso de Estados Unidos en el continente y supone “la participación militar de diversos organismos de seguridad estadunidenses” en México y el entrenamiento futuro de las tropas mexicanas en Fort Bragg (Carolina del Norte) y Fort Benning (Georgia).

7. El engaño de la prensa mexicana no ha durado mucho, pues en todas partes se le reconoce como Plan México y se habla de lo que entraña, porque al comparecer el miércoles 24 ante comisiones del Senado la canciller Patricia Espinosa hubo de reconocer que no conoce el documento que se nos está imponiendo, pero que sabe que lo que se busca es “proteger del terrorismo” a Estados Unidos y porque, poniendo la cereza en el pastel, el subsecretario de Defensa, Stephen Johnson, informó que esa protección de México a Estados Unidos costará a nuestro país 7 mil millones de dólares, lo que confirmó el embajador mexicano Sarukhán, llevándose severa regañada.

8. La gravísima situación que se está produciendo no es más que consecuencia de las políticas entreguistas de Carlos Salinas, que aparece hoy más que nunca como un poder fundamental tras el trono, pues la ex canciller Rosario Green, senadora del PRI, se ha limitado a actuar como comparsa, al igual que sus compañeros de bancada, y a avalar todo.

9. El TLC de Bush padre y Salinas significó en 1993 el desmantelamiento del campo mexicano y de la planta productiva nacional, la migración de millones de campesinos mexicanos a Estados Unidos y la cancelación de una vía propia de desarrollo para el país; el Plan México de Bush hijo y Calderón sienta en 2007 las bases para el desmantelamiento del Estado nacional, convierte al pueblo mexicano en objetivo estratégico en las futuras guerras de Estados Unidos y culmina el distanciamiento de nuestro país con el resto de pueblos de América Latina.

10. La noticia de que Agustín Carstens, titular de Hacienda, había pactado en Washington con el FMI un seguro para proteger a las multinacionales con cargo al pueblo de México en caso de “riesgo político”, generó hace días un escándalo, acrecentado por la información de que varias naciones del continente están por romper con el Fondo. El Plan México, que se pretende apruebe el Senado, debe ser ahora repudiado por todos, sin olvidar que Calderón y sus colaboradores pueden ser enjuiciados, procesados y destituidos por traición a la patria conforme al artículo 108 constitucional.


Condenan “menosprecio” de Jorge Flores a la comunidad universitaria

Octubre 23, 2007

La jornada, 23 de octubre de 2007

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

Asegurar, como lo hizo el físico Jorge Flores Valdés, que el apoyo de los maestros eméritos pesa más y tiene mayor valor ante la Junta de Gobierno (JG) en el proceso de designación de rector en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “es creer que el resto de la comunidad universitaria no tiene calidad y que ésta pertenece a sólo unos cuantos”, denunciaron investigadores, profesores y directores de institutos.

Lamentaron también el epíteto de “pandilleros” que les lanzó Flores Valdés, porque lesiona el respeto que se deben los integrantes de la casa de estudios.

Se referían a que Flores Valdés, quien tras presentar a la JG una carta de profesores eméritos en favor de José Antonio de la Peña, apuntó: “La ciencia no es cosa de pandilleros. Vale más lo cualitativo que lo cuantitativo”. De inmediato, indignados, otros científicos le pidieron ser más mesurado y estricto en sus juicios, y que no por anteponer el corazón en sus preferencias “deje atrás otras capacidades”.

“La convocatoria emitida por la JG no desestima la participación de nadie: el académico o administrativo de recién ingreso, el estudiante o el académico de nivel III del Sistema Nacional de Investigadores o el profesor e investigador emérito”, señalan en un documento firmado por integrantes de los institutos de Química, Geofísica, Ciencias del Mar, Biomédicas, Astronomía y Matemáticas Aplicadas a Sistemas, incluidos varios ganadores de premios nacionales.

El profesor emérito Barbarín Arreguín, del Instituto de Química, apoyó el trabajo de la JG, y José Franco, director del Instituto de Astronomía, consideró que Flores Valdés descalificó el trabajo de la propia junta, pues es ésta la que nombra a los directivos de la UNAM. Una afirmación así, dijo, “va directo al corazón del proceso, menosprecia a los universitarios y a los aspirantes”.

Al leer la misiva –que se hará llegar a la JG–, Raymundo Cea, director del Instituto de Química, señaló que las declaraciones de Flores “no son concordantes con el respeto que nos merecemos, incluido él mismo; las expresiones de apoyo a un candidato por grandes grupos de universitarios o por grupos pequeños, aun en forma individual, corresponden al derecho de todos los integrantes de la UNAM”.

Acerca de la recomendación del propio Flores para que el próximo rector tenga doctorado, no rebase 50 años de edad y sea “sólo un científico” (en lo que parecía el retrato hablado de De la Peña), los firmantes del documento precisaron que “el cargo de rector implica necesariamente la capacidad de conciliar las diferencias y aprovechar la diversidad, intrínseca al carácter plural de la universidad”.

En tanto, al presentar su proyecto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Luis Javier Garrido reiteró su llamado al debate público entre los aspirantes a la rectoría, propuesta que un grupo de estudiantes tomó al pie y ya buscan a los otros siete candidatos, para realizar el encuentro.

Manuel Peimbert y Rolando Cordera, integrantes de la JG, coincidieron en afirmar que la participación de Garrido “no mete ruido” al proceso, sino que, al contrario, es bienvenida, porque “entre más propuestas e ideas” se presenten, existirá más pluralidad en la UNAM.


Insoportable, el peso de la burocracia de la UNAM sobre la academia: Garrido

Octubre 22, 2007
La jornada, 22 de cotubre de 2007
Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares
El politólogo Luis Javier Garrido aceptó ser postulado a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por un importante grupo de profesores, estudiantes e investigadores que, como él, desaprueban las formas de elección de autoridades en esa institución.

Una vez que accedió, argumenta: la institución “debe ser un bastión de la libertad, la cultura y del saber por el saber; es decir, estar al servicio del pueblo de México”. Alerta que hoy la máxima casa de estudios del país es objeto de un “desmantelamiento” fomentado por los intereses del capital.

“La UNAM está en un momento de excepcional gravedad. Los grupos de extrema derecha que se han adueñando del poder político impulsan un proceso de desmantelamiento de la mayor parte de las instituciones públicas; y de manera principal, las educativas son un objetivo de esta derecha anacrónica.”

Garrido, quien se define como el candidato del sector que representa a la “verdadera universidad”, está en contra de que 15 personas (la Junta de Gobierno) designen rector. Para él, la mejor manera de elegir a las autoridades universitarias sería mediante un proceso “más democrático”, como el voto universal de los integrantes de la casa de estudios.

Hijo de Luis Garrido –rector de 1948 a 1953 y a quien correspondió inaugurar el campus central de la Ciudad Universitaria, designado Patrimonio Cultural de la Humanidad– y colaborador de La Jornada, el politólogo hace memoria de cuando, a la edad de seis años, fue testigo de esa edificación. Recuerda también cuando asistió al primer clásico de futbol americano entre Pumas y Politécnico en el Estadio Olímpico universitario. “El marcador fue 20 a 19 a favor de los de casa”, reseña.

Se empeña en llamar “candidatos oficiales” al resto de aspirantes a la rectoría. Critica que hoy se pronuncien por la defensa de la universidad pública, “cuando hace nueve años (durante el conflicto 1999-2000) la mayoría impulsaba la privatización de nuestra casa de estudios en términos de los intereses neoliberales”, e insiste en convocarlos a un debate público.

Garrido señala que la burocracia universitaria tuvo que rendirse ante las propuestas del Consejo General de Huelga (CGH), cuyo movimiento fue el “triunfador verdadero”. Juan Ramón de la Fuente, acusa, “se montó” en la defensa de la educación pública, al no tocar las cuotas, descartar la supervisión del Ceneval a la UNAM y mantener el pase automático de bachillerato a licenciatura.

Burócratas generan caos

–¿Por qué ser rector?

–La UNAM está en un momento de excepcional gravedad. Hay un proyecto trasnacional impulsado en América Latina que está fracasando y es desechado en muchos países que se preparan para la época posterior al neoliberalismo; y en México, anacrónicamente, estos grupos ultraconservadores y que están vinculados a los grandes intereses trasnacionales quieren seguir impulsándolo. Eso conduce a un fracaso en todos los ámbitos, particularmente en el educativo. En la sucesión de la rectoría los aspirantes oficiales pretenden mostrar respeto por la universidad pública, cuando hace nueve años la casi totalidad de ellos impulsaba su privatización, desmantelamiento y división en los términos que los intereses neoliberales han dictado.

“No hay mucha credibilidad en ese discurso aparentemente democrático y de defensa de la universidad pública. Esto llevó a muchos grupos a discutir la viabilidad de una candidatura a la rectoría del sector democrático universitario, con el fin de defender el proyecto histórico de la UNAM frente a esta amenaza neoliberal.”

–¿Cuál es ese proyecto histórico?

–La UNAM, como sabemos, se ha ido forjando a lo largo del siglo XX como una entidad autónoma donde la libertad de cátedra e investigación cimienta una nación libre, independiente y soberana. Hoy se quiere una universidad al servicio de los intereses multinacionales, que no amplíe sus ámbitos científicos y humanísticos y sólo produzca técnicos al servicio de la empresa privada. Una universidad cada vez más sometida al poder ideológico del gran capital. El proyecto de la universidad nacional, como su nombre lo indica, tiene ese rango de universidad primera en el país y es vista como una amenaza para los intereses políticos. Ahora la burocracia universitaria obedece los intereses ya no sólo del gobierno, sino de las empresas privadas por sobre la academia, y esto es inadmisible.

–¿Cómo califica la labor de Juan Ramón de la Fuente?

–Él llegó en un momento de difícil enfrentamiento entre quienes defendían una institución pública y quienes, con el apoyo de las autoridades federales, pretendían coartarle ese carácter. Quien trajo el caos a la UNAM haciendo entrar a la Policía Federal Preventiva para romper bruscamente un diálogo posible con el CGH fue el rector De la Fuente; el caos en la UNAM lo generaron las autoridades, y no los estudiantes. Y si bien es cierto que el actual rector se montó en las exigencias estudiantiles, ha venido impulsado los programas neoliberales.

–¿Cómo cuáles?

–La investigación científica está cada vez más subordinada a los proyectos de las grandes empresas que la financian; los programas curriculares han sido modificados, el peso de la burocracia universitaria por sobre la academia es cada vez más insoportable; se ha establecido una enorme burocracia de confianza por sobre los trabajadores sindicalizados, que constituye un peso inadmisible para el presupuesto de la institución.

–¿Necesita cambios esta universidad?

–Hay que ampliar la matrícula universitaria; los espacios de la UNAM permiten que su bachillerato y sus escuelas profesionales tengan cada vez más estudiantes. Y lo que hemos visto es, por el contrario, un achicamiento para satisfacer las exigencias del proyecto neoliberal. Se requiere dignificar el ámbito académico, con mejores salarios al margen de estos estímulos que son mecanismos de control del profesorado; es necesario ampliar el número de horas de clase, pues los semestres cada vez son más cortos; tener mayor proyección en la sociedad a través de su radio y su televisión, de su vida cultural; crear espacios de convivencia. Una cuestión extraordinariamente grave es la de las bibliotecas: son un requerimiento de toda casa de estudios y se les ha abandonado.

–Si no coincide con el proceso de designación de rector, ¿por qué participar?

–La participación en este proceso poco democrático, y en el que aparentemente los dados están cargados, obedece a una demanda de amplios sectores de universitarios que han querido que se exprese la voz de la verdadera universidad con una propuesta clara. Es una oportunidad excepcional para hacer público ante el país que en la conciencia crítica de los universitarios hay una convicción muy fuerte de defenderla de cualquier intento de disminuirla, dividirla o cambiar su esencia. Con ese compromiso estoy participando, con la convicción de que la JG tiene la obligación de responder democráticamente a esta situación.


La Junta de Gobierno escuchará las propuestas de Luis Javier Garrido

Octubre 22, 2007

La jornada, 21 de octubre de 2007

Emir Olivares, Rosa E. Vargas y Gabriel León

La Junta de Gobierno (JG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) está dispuesta a escuchar a todo aquel que sea propuesto como posible rector de la institución, incluido Luis Javier Garrido, quien recientemente fue presentado como candidato por un sector de la comunidad académica y estudiantil.

Fuentes de ese órgano indicaron que si en efecto la candidatura de Garrido se presenta ante la JG, ésta llamaría al politólogo para que presente su proyecto; sin embargo, aclararon que hasta la noche del pasado viernes, al cierre de la segunda semana del arranque del proceso de auscultación, aún no se habían recibido las propuestas del investigador y docente de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

“En la JG lo atenderíamos, su proyecto deberá ser escuchado en caso de que alguien presente argumentos por su candidatura, sería un error no escucharlo”, coincidieron algunos de los integrantes de la junta.

Las fuentes externaron que si bien es cierto que hay aspirantes por los que la comunidad se ha inclinado en mayor número, también se analizará la experiencia y proyecto de cada uno de los que sean llamados a comparecer.

Aceptaron que las preferencias de los universitarios influirán en la decisión de la JG, pues “sería complicado que nuestra universidad sea dirigida por una persona con la que la mayoría de la comunidad no comulga”.

A dos semanas de que arrancara formalmente el proceso de auscultación, la JG ha recibido, según las fuentes, alrededor de mil 500 propuestas de la comunidad universitaria para rector, ya sea de manera personal, correo, a través de Internet o por vía telefónica.

Asimismo, los entrevistados manifestaron su desacuerdo con aquellos que aseguran que el método de elección de rector en la UNAM es “anacrónico y antidemocrático”, debido a que “si bien no es el mejor, en nuestra institución la designación de nuestra máxima autoridad no se da por dedazo, como por ejemplo en el Instituto Politécnico Nacional, donde el director general es nombrado por el Presidente de la República”.

Consideraron que el proceso universitario “es transparente y plural”, además de que está abierto a la comunidad.

En tanto, el director de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Roberto Escalante, afirmó que la máxima casa de estudios debe ser conducida por un rector que defienda la educación media y superior pública, que le dé un sentido social al accionar académico, y que respete y mantenga juntas la pluralidad de opiniones del centro escolar.

Entrevistado en los trabajos del primer Congreso Internacional sobre Legislación y Políticas Públicas de Fomento Cooperativo, Escalante expuso que la UNAM es un ente plural y heterogéneo, “y la mejor manera que tiene de sobrevivir, crecer y hacer el trabajo que le corresponde es respetando su pluralidad. Si hay algún candidato que dice eso, yo estoy con él”, afirmó.

El proceso de auscultación de la JG terminará el próximo 31 de octubre, para posteriormente dar a conocer los nombres de los universitarios que, a juicio del órgano de gobierno universitario, deben exponer su proyecto. La designación del nuevo rector de la UNAM se dará a más tardar el 17 de noviembre.

Continúan manifestaciones de apoyo a candidatos para la rectoría de la UNAM

Octubre 20, 2007
La jornada, 20 de cotubre de 2007
Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares
Ayer continuó la entrega, ante la Junta de Gobierno, de expresiones de apoyo en favor de los aspirantes a dirigir a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para el periodo 2007-2011. Entre ellas, el matemático José Antonio de la Peña obtuvo el respaldo de 16 profesores eméritos de varias áreas (ciencias y humanidades), argumentaron que el próximo titular de esa casa de estudios debe ser un hombre “ni muy joven ni muy viejo”.

Presentada por los físicos Jorge Flores y Ricardo Tapia, la misiva, cuyo contenido no se reveló, incluye – según los propios suscribientes– la exigencia para que el próximo rector tenga, además, un “alto nivel académico, contar con doctorado y conocer a la UNAM y sus problemas cercanos”. Esas cualidades, aseguran, las reúne De la Peña.

A pregunta sobre las adhesiones en favor de José Narro, los eméritos señalaron que “la ciencia no es cosa de pandilleros”, pues en este proceso la Junta de Gobierno tomará su decisión con base en la calidad. “Vale más lo cualitativo que lo cuantitativo, porque la ciencia, y en ese sentido diría que la universidad no es cosa de pandilleros, esto no es peyorativo, es cuasi peyorativo”, señaló Flores.

Al mismo tiempo, una comisión de la Junta de Gobierno visitó la Facultad de Estudios Superiores (FES) de Acatlán. Se presentaron 21 delegaciones con cita previa. Un buen número de ellas se pronunció por el doctor José Narro Robles como el idóneo para la rectoría.

Así, entre las razones que esgrimió un grupo de maestros de derecho de ese campus, figuran que con el actual director de Medicina, la UNAM fortalecerá su condición autónoma, pública y popular, comprometida con los problemas de la nación y participando como uno de los motores de la evolución, el cambio y la superación del país. Coadyuvará, además, a que la universidad contribuya en el abatimiento de las grandes desigualdades que existen en México.

Otras voces se presentaron también en favor del mismo candidato. Maestros y alumnos de las carreras de matemáticas aplicadas y computación, arquitectura y diseño, economía e historia, entre otras. Asimismo, otros integrantes de la comunidad de la Facultad de Derecho llegaron para respaldar a la doctora Rosaura Ruiz.

En Ciudad Universitaria, los físicos que esgrimieron razones en favor de De la Peña insistieron en que él sería un buen rector no sólo por ser una persona interesada en la ciencia, sino porque además cuenta con “una visión muy completa de la educación en todos sus niveles”.

A su vez, y luego de participar en una mesa redonda en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales –donde fue ovacionado– el politólogo Luis Javier Garrido dijo que su candidatura no avala el “proceso antidemocrático” para la designación de rector en la máxima casa de estudios, sino que representa a muchos sectores inconformes con la coyuntura.

Consideró que al ser la UNAM “un interés nacional” los aspirantes a la rectoría deben entablar un debate para exponer ante la ciudadanía, y no sólo ante los universitarios, sus proyectos de universidad, por lo cual los convocó a confrontar públicamente sus ideas

Casi al anochecer, y en víspera del clásico de futbol americano Pumas-Politécnico, durante la celebración de la tradicional “quema del burro” en Ciudad Universitaria, un grupo lanzó cohetones a la explanada de la facultad de Filosofía y Letras. No hubo lesionados.

Los candidatos dividieron ayer su agenda, una vez más, entre la recepción de grupos en sus respectivas oficinas y la visita a centros educativos.

Gerardo Ferrando concluyó su participación en el Congreso de Ingeniería. Fernando Serrano Migallón recibió en la dirección de la Facultad de Derecho a un grupo de alumnos de la FES Acatlán y Narro Robles se reunió con investigadores del Instituto de Astronomía. De la Peña por su parte, concedió diversas entrevistas y tuvo una reunión de trabajo con miembros del Instituto de Matemáticas Aplicadas y Sistemas.


Las facturas

Octubre 19, 2007

Luis Javier Garrido

La jornada, 19 de octubre de 2007

El pueblo de México, además de sufrir la imposición de un gobierno ilegítimo, está teniendo que pagar ahora las facturas del fraude electoral de 2006.

1. El panista Felipe Calderón, impuesto en la silla presidencial por la vía del fraude, no ha sido capaz de gobernar y se ha pasado casi un año pagando las facturas a aquellos que lo impusieron, otorgándoles cuotas de poder político o contratos y concesiones, con un costo incalculable para la nación, que ha entrañado además un deterioro institucional sin precedente en la vida del país.

2. El saldo inmediato de la supuesta gestión de 11 meses de quien es un gobernante ilegítimo está a la vista: compromisos inconfesables con la administración republicana de Washington, que lo han llevado a entregar parcelas de la soberanía nacional a agencias del gobierno estadunidense y ante el desastre de su administración de facto a hacerle nuevas concesiones, negocios y prebendas tanto a quienes lo financiaron ilegalmente como a aquellos que implementaron el fraude. Es decir, el pago de facturas con cargo, desde luego, al pueblo de México, como se está haciendo con el Fobaproa, con las carreteras y los ingenios, y todo aquello que se privatiza.

3. Las consecuencias políticas de la imposición fraudulenta no son menos graves, pues el caos administrativo que se ha creado evidencia una incapacidad manifiesta del gobierno espurio para asumir sus funciones, ya que está dejando el ejercicio de muchas de sus responsabilidades a los poderes fácticos (de la seguridad pública hasta la educación, la salud o la seguridad social) o al Congreso, todo lo cual ha traído en consecuencia un desastre gubernamental marcado por la corrupción y la incompetencia y, sobre todo, por un caos institucional, como acontece en el caso de las fuerzas armadas, usadas primero inconstitucionalmente en tareas de seguridad pública y más tarde puestas a las órdenes de policías estadunidenses, y cuyo desprestigio nunca había estado tan abajo.

4. La intervención abierta de la Administración de Drogas y Narcóticos (DEA, por sus siglas en inglés) y de otras agencias del gobierno de Bush en territorio mexicano no había sido nunca tan abierta, y el Ejército Mexicano, que en la propaganda oficial “lucha contra el narco”, en los hechos obedece a órdenes de Washington, por la decisión de Calderón de actuar como “un pelele” en la materia, como se ha visto con la extradición de ciudadanos mexicanos a Estados Unidos y en el “descubrimiento” del caso del chino Zhenli Ye Gong o, como se ha documentado ahora, con las capturas de El tigre y de La reina del Pacífico (La Jornada, 15/10/07).

5. El riesgo de que el gobierno de facto, encabezado por un individuo carente de patriotismo, siga entregando como un pago de facturas no sólo los recursos estratégicos de la nación a trasnacionales, sino el control del territorio nacional a Washington es muy grande, en especial luego de la Cumbre de Seguridad y Prosperidad de Montebello (Canadá), realizada del 20 al 21 de agosto, y ante el anuncio de la exigencia de Bush de que se acepte ya abiertamente el control estadunidense del territorio mexicano en un Plan México, que se elabora en la sombras y que la Cámara de Representantes discutirá el 25 de octubre.

6. El pago de facturas no ha conducido únicamente, en consecuencia, a que exista en el país un vacío de poder institucional o a que Calderón haga el ridículo ante Vicente Fox –quien ocupa espacios periodísticos mucho mayores que aquel a quien impuso por el fraude y que está obligado a aguantar los desplantes de su predecesor y a protegerlo–, o ante Elba Esther Gordillo –a quien ha cedido como pago espacios claves de la administración al haberle agenciado más de un millón de votos fraudulentos–, sino a que se comprometa por mucho tiempo el futuro de México como país soberano e independiente.

7. Desbordado estos meses por el pago de cuotas y por tratar de controlar a su administración y apoderarse del aparato del PAN, Calderón ha tenido que enfrentar además a su peor preocupación: Andrés Manuel López Obrador, que con terca voluntad republicana está tratando de demostrar que se puede desde abajo, por la voluntad popular, detener medidas impopulares y frenar a un gobierno ilegítimo. De ahí la obsesión calderoniana por cooptar a dirigentes del PRD que lo avalen.

8. A este Ejecutivo de facto, en manos (formalmente) de un individuo sin autoridad moral ni política, que llegó por la vía del fraude y que está confiscando la soberanía nacional y entregando el control de los recursos estratégicos de la nación al extranjero, es al que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, sin ningún argumento jurídico ni político, ni mucho menos ético, exige que se le reconozca porque, afirma, “él es el que gobierna” (La Jornada, 18/10/07). Según esta lógica, los liberales hubiesen tenido que reconocer a Santa-Anna en 1853 o los revolucionarios a Victoriano Huerta en 1913.

9. Dos días antes, el gobernador michoacano Lázaro Cárdenas Batel había dado su razonamiento: el PRD debía reconocer a Calderón porque de lo contrario, dijo, se estaría aislando (Milenio Diario, 15/10/07), aunque no precisó de quién o de qué.

10. El costo que ha tenido para la nación la imposición fraudulenta de Felipe Calderón es incalculable, pero ese hecho histórico ha tenido al menos un beneficio para el país: ha deslindado los terrenos y obligado a las definiciones, colocando a cada quien en el lugar que le corresponde.

Acepta Luis Javier Garrido contender por la rectoría

Octubre 18, 2007

La jornada, 18 de octubre de 2007.

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

El doctor Luis Javier Garrido aceptó la invitación de estudiantes y maestros que fueron activos participantes en la huelga de 1999-2000 dentro del Consejo General de Huelga (CGH) para contender por la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no obstante que tanto el académico como quienes lo postulan están contra el método de elección de autoridades en esa casa de estudios.

El propio investigador dio sus razones. Dijo que si bien se trata de un proceso no democrático, donde probablemente la decisión está tomada de antemano, “no hay que desaprovechar esta oportunidad para plantear una vez más la defensa de la Universidad Nacional, que está en riesgo de desaparecer ante la ofensiva de la derecha apuntalada por el gobierno conservador de Felipe Calderón Hinojosa”.

Aunque entre los activistas que se dieron cita en el auditorio Narciso Bassols de la Facultad de Economía se expresaban no pocas divergencias sobre la conveniencia de apuntalar a un candidato a la rectoría, todos coincidían en que la persona indicada para defender el proyecto histórico de la UNAM es Luis Javier Garrido.

Y él, quien ha declinado siempre toda invitación de este tipo, se manifestó dispuesto en esta ocasión para “llenar todas las formalidades del caso” y presentarse ante la Junta de Gobierno, “porque se debe escuchar la voz de la mayoría de los universitarios que no quieren que la UNAM, que es patrimonio de la nación, se acabe por la voluntad caprichosa de quienes detentan el poder económico en México”. Afirmó que es posible democratizar la institución sin modificar su actual Ley Orgánica.

El también articulista de La Jornada es hijo de Luis Garrido, quien fue rector de la UNAM a partir de 1948.

“Valadés, por una reforma presupuestal para dotar de más recursos a la UNAM”

Octubre 15, 2007

La jornada, 14 de octubre de 2007

Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares

Todos sus argumentos y propuestas parten de su formación como abogado constitucionalista. Diego Valadés Ríos, aspirante a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), propone: “Nuestra institución puede formular proyectos de reformas legales, en materia presupuestal, para que el Congreso de la Unión las valore”. Se refiere, así, a la necesidad de modificar la Constitución para que el Estado mexicano atienda su responsabilidad con la educación pública y dote a las instituciones superiores de presupuestos multianuales.

Indica que “no es sensato” que los poderes Ejecutivo y Legislativo regateen el futuro de los jóvenes. “Abogo por la responsabilidad del Estado mexicano en cuanto a suministrar a las universidades públicas los recursos necesarios para su desarrollo y no comparto la tesis de buscar fuentes alternas de financiamiento; es conveniente que las instituciones generen ingresos complementarios, pero no se puede argumentar que lo que se adquiera por un lado se les va a quitar por el otro”.

El ex procurador general de la República considera que la UNAM tiene prohibido quedarse a la zaga pues trabaja “con algo que se va modificando y enriqueciendo sistemáticamente: el conocimiento”. Por esa razón precisa que si fuese designado rector para el periodo 2007-2011 y si al término de su gestión se mantuvieran niveles de desarrollo similares a los de este año, entregaría una universidad “rezagada y en involución”.

Orgulloso de haber sido alumno del profesor emérito Héctor Fix Zamudio y admirador del poeta Rubén Bonifaz Nuño y de los revolucionarios Francisco I. Madero y Salvador Alvarado, el doctor Valadés plantea que su proyecto comtempla impulsar la excelencia académica para atender los dos compromisos de la UNAM: el desarrollo nacional y el bienestar social, conceptos que, dice, no se relacionan con la concentración de la riqueza, sino con la equidad cultural, social, económica y jurídica.

Contrario a otros, el ex procurador general de la República aduce que su desacuerdo con el incremento de las cuotas universitarias va más allá del conflicto 1999-2000, pues así lo cree desde su formación. Niega pertenecer al denominado “grupo Carpizo” –al ex rector sólo lo une amistad y “afinidad profesional” – se dice parte, como todos, de un solo gremio: “la UNAM”.

–¿Cómo encuentra hoy a la UNAM y cuáles son sus necesidades?

–La veo consolidada, trabajando sin interrupción, en una posición de optimismo porque ha sido objeto de múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. Tiene que seguir evolucionando, no puede quedarse en la posición que tiene hoy, que es muy buena. Pero lo que es muy bueno hoy puede no serlo en algunos años. “Es una institución que debe renovarse continuamente porque justamente trabajamos con lo que evoluciona de continuo: el conocimiento”.

–¿Cuál sería su proyecto?

–Los temas en docencia, investigación y cultura. Lo que lleve ante la Junta de Gobierno, en el caso de ser convocado, será una plataforma a partir de la cual será necesario construir con el apoyo y acuerdo de la comunidad las acciones que se realicen en la casa de estudios. Nunca he creído en las soluciones singulares, unipersonales, que sólo parten de una visión individual de los problemas. Todo cuanto se haga tiene que estar en torno a un eje conceptual: la excelencia académica con un compromiso del desarrollo nacional y el bienestar social.

–¿Cómo consolidar esa excelencia académica?

–Déjenme que haga un símil. Una sociedad puede ser democrática en un momento dado, pero si no sigue evolucionando en el orden de sus instituciones eso que era magnífico se acaba por convertir en precario. Nuestro nivel en excelencia académica en este momento es satisfactorio, pero si no seguimos evolucionando, se entregaría una universidad rezagada, involucionada.

“Cuando hablo de desarrollo nacional no me refiero al proceso de concentración de riqueza, de generar capital humano para la prosperidad de algunos. Lo que me interesa es que los universitarios tengan instrumentos de trabajo, participación e inserción en todos los ámbitos de la vida nacional: social, privado, público. Ese desarrollo tiene que ser con equidad cultural, social, económica y jurídica. Si no pensamos en que todo eso corresponde al desarrollo nacional y al bienestar de la sociedad seríamos entonces una universidad de elite”.

–Usted propone un sistema de presupuestos multianuales. ¿Con qué objetivo?

–Es un planteamiento que tenemos que compartir con otras instituciones públicas de educación superior. La responsabilidad de un rector de la UNAM es con su comunidad, pero la responsabilidad de todos los universitarios que participamos en el sistema de enseñanza pública también debe ser solidaria; hay que dar claras expresiones de cohesión de todo el sistema universitario nacional porque compartimos los mismos intereses, tenemos los mismos problemas y buscamos las mismas soluciones.

“Este tipo de presupuestos es porque tenemos que fijar objetivos de largo plazo, preparar a los jóvenes para que cuando se gradúen cuenten con un horizonte de desarrollo a partir de los elementos de información y formación brindados en la universidad. Debemos prever el desarrollo del país, esa es una responsabilidad que nos toca a las universidades. Pero con un presupuesto anual, la UNAM no se puede comprometer a actualizar sus equipos en sus áreas de investigación a largo plazo”.

–Pero el propio gobierno no sabe cómo tratar su propio presupuesto.

–Esta universidad puede formular proyectos de reformas a la ley de presupuesto, dársela al Congreso con todos elementos considerativos que lleven a los legisladores a la conclusión de que tenemos la razón. Es lo que ofrezco en mi condición de abogado. Una institución educativa debe contar con proyectos de desarrollo para cinco años, para analizar sus necesidades y antes de ese término comenzar a planear el siguiente quinquenio. Esta idea de planificación universitaria es indispensable si queremos atender cada día en mejores condiciones académicas a los jóvenes.

–Existe un problema en la docencia: el envejecimiento de los cuadros y la falta de actualización…

–Se puede ver de dos formas. Pensémoslo como problema pero también tiene ventajas. La solución está en aprovechar adecuadamente la experiencia acumulada de cada profesor, a esto se le llama capital académico. Un profesor de 40 años es muy valioso, es toda una inversión.

–¿Cómo califica la labor de Juan Ramón de la Fuente?

–Como profesor le pongo 10, por supuesto. Los resultados son llamativos e importantes, pero se acumularon a lo largo de ocho años. Hoy contamos con una universidad mejor a la de 2000, como aquella fue mejor a la de 1990 y así sucesivamente. Al terminar su gestión, el doctor Guillermo Soberón nos dejó cinco Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales, hoy son facultades. Cuando don Pablo González Casanova concluyó su gestión en 1973 nos dejó los Colegios de Ciencias y Humanidades. Hoy los vemos como parte normal de la UNAM, pero en 1970 no existían. Es un conocimiento agregado; lo que no podemos hacer decir es que ya estamos en la cima y no hay más: si así lo hiciéramos daríamos un muy mal servicio.

–¿Cómo percibe el proceso de sucesión?

–Muy bien. Respeto mucho a los colegas que han sido mencionados y estoy seguro que tan respetables como ellos serán los que también surjan en las próximas semanas. Esto habla bien de la universidad, significa que tiene muchas opciones.

–¿Pertenece a algún grupo?

–No creo en la idea de los grupos. Una cosa es que uno se rodee de aquellos con los que tiene una afinidad profesional para la realización de la tarea, y otra que tenga un grupo. Esa es la maravilla de la universidad.

Critican escuelas interdisciplinarias las declaraciones de De la Peña

Octubre 15, 2007

La jornada, 13 de octubre de 2007

Rosa Elvira Vargas, Emir Olivares y Fabiola Escobar (Reporteros y La Jornada Morelos)

Al cierre de la primera semana formal del proceso de sucesión para la rectoría en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se hizo pública la indignación que provocaron las declaraciones formuladas a La Jornada por uno de los aspirantes, el doctor José Antonio de la Peña, quien dijo que en la institución se requiere “que sea tan bueno” un grado obtenido “en cualquier Facultad de Estudios Superiores (FES) o campus foráneo, que en Ciudad Universitaria”.

En la FES Acatlán se expresó públicamente que tal afirmación “nos ha lastimado y también a un gran número de profesionistas que han egresado de nuestras aulas y que en forma brillante se han desarrollado dentro de nuestra sociedad”.

Como parte del acuerdo colectivo tomado en ese campus de invitar a los aspirantes a la rectoría a exponer sus proyectos para la universidad, ayer acudió a esas instalaciones, ubicadas en Naucalpan, el director de la facultad de Medicina, José Narro Robles. La reunión se realizó en el área de seminarios y resultó muy concurrida.

Ahí, el profesor de asignatura y consejero universitario Jorge Alberto Zorrilla, aseguró que “hemos sido injuriados” por las expresiones de De la Peña.

No fue el único centro de estudios donde se expresaron opiniones desfavorables contra De la Peña. Un grupo de estudiantes y maestros de la Facultad de Economía tuvieron un acto en el auditorio Ho Chi Min para comenzar el análisis del proceso de cambio de rector. De manera abierta, los activistas rechazaron tanto al ex director del Instituto de Matemáticas como al ingeniero Gerardo Ferrando Bravo.

En ambos casos, el argumento central fue su cercanía con el gobierno federal. Manuel Otero, de Redes Universitarias, recordó que De la Peña firmó en 2006 un desplegado en apoyo a Felipe Calderón Hinojosa y de rechazo a la exigencia de definir el resultado de la elección presidencial en un conteo voto por voto.

Actividades de aspirantes

José Narro Robles, Diego Valadés y Rosaura Ruiz se presentaron ante sus comunidades académicas para informar de sus pretensiones. Fernando Serrano Migallón envió un oficio, para tal fin, al Consejo Técnico de la Facultad de Derecho, y Gerardo Ferrando Bravo lo ha comentado ante varias agrupaciones de ingenieros de la UNAM.

Pese a que en algunos medios se le ubica como aspirante, el director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Fernando Pérez Correa, no ha expresado si competirá por la rectoría.

Mi candidatura a la rectoría no tiene que ver con cuotas de género: Rosaura Ruiz

Octubre 15, 2007
La jornada, 13 de octubre de 2007
Rosa Elvira Vargas y Emir Olivares
Tres características concentra la doctora Rosaura Ruiz: es una reconocida investigadora de las teorías de la evolución, tiene una larga militancia en la izquierda mexicana y es, además, la única mujer que abiertamente ha expresado su intención de ocupar la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desde esa formación se define: “tengo la concepción de que lo público es central para el desarrollo del país. Defiendo la educación, laica, gratuita, pública y de gran calidad porque en eso no hay contradicción y se ha demostrado”.

Puntualiza que su participación en el proceso de la sucesión “no tiene que ver con cuotas de género”, sino con el trabajo realizado en la institución, que ha sido importante, reconocido, y porque tiene todo el sentido de que “las mujeres también podemos y hemos podido desde hace mucho pero no había posibilidades de demostrarlo”.

Actualmente Rosaura Ruiz es la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM. Desde esa posición conoce a detalle los distintos niveles y subsistemas de enseñanza. No resta méritos a la educación a distancia como vía para romper la desproporción de que sólo dos de cada diez jóvenes cursen alguna licenciatura, pero insiste en la obligación del Estado de invertir en la educación presencial.

“Deben crearse bachilleratos y universidades porque los muchachos tienen que ir a la escuela. No es un problema de aprendizaje, es también la necesidad de socializar, de estar con sus compañeros. Es algo formativo porque ahí aprenden a discutir, a argumentar.”

Fiel a su formación darwinista, Rosaura Ruiz muestra preocupación por las insistentes propuestas de modificar la legislación para ofrecer enseñanza religiosa en las escuelas públicas. La religión debe permanecer en el ámbito privado de las familias. “Lo digo porque a veces, de pasadita, se defiende ese tipo de educación confesional para que los alumnos no aprendan evolución, como se ha visto en Estados Unidos, y eso sería muy grave.”

Sintetiza en una frase su proyecto hacia la búsqueda de la rectoría: “sin educación, sin ciencia y sin tecnología, México no se va a desarrollar”. Su labor, de llegar a rectora, se basaría en los principios de la continuidad y el cambio: lo avanzado debe consolidarse pero –apunta– al mismo tiempo, la UNAM debe adecuarse permanentemente a las condiciones sociales, de las ciencias, de las humanidades, de todas las disciplinas.

–¿Qué representa la UNAM y qué requiere hoy la institución?

–Tiene un papel social fundamental. Además de una responsabilidad interna con sus estudiantes, profesores y trabajadores, también la tiene con la sociedad. Influye en las políticas de educación superior y de investigación del país, de manera que es una institución fundamental. Puede jugar un papel mucho mayor si convoca a otras instituciones y utiliza su liderazgo y responsabilidad para lograr una política clara de desarrollo a partir de la enseñanza media superior, la superior y la ciencia y la tecnología.

–Quienes analizan a la UNAM dicen que existe rezago en los planes y programas de estudio de la licenciatura y el bachillerato.

–La UNAM pertenece, con un aparato científico importante, al mundo desarrollado de la ciencia, esto es, nuestros científicos están en el mismo nivel que cualesquiera de otras latitudes. Hay facultades que tienen un importante desarrollo en investigación, pero creo que debe dársele mayor importancia, apoyo y fomentar la coordinación entre las facultades.

“También creo que hay mucho por hacer en la docencia. Las licenciaturas de la UNAM son demasiado largas, la mayoría están planteadas para hacerse en ocho o nueve semestres, pero un número importante de estudiantes las cursan hasta en 15 o 16 semestres, si bien esto tiene que ver, en ocasiones, con problemas que la UNAM no puede resolver, además de que algunos alumnos trabajan y por ello tardan en terminar la carrera.

“En ese sentido, las becas son muy importantes porque ante todo inciden en la autoestima del estudiante, no olvidemos que la universidad es popular, y así la defiendo, y tiene la función de atender a sectores fundamentales de la población.

“También creo que debemos repensar las licenciaturas y que éstas vayan adoptando un modelo distinto, en el que cada una defina qué es lo fundamental que debe saber, por ejemplo, un abogado, un médico, un biólogo, un contador. El conocimiento avanza, se acumula, la humanidad sabe cada vez más, y entonces hay que actualizar los planes de estudio y siempre queremos agregar temas nuevos y es imposible que un programa abarque el desarrollo de las ciencias o las humanidades de manera total.”

–Cómo lograría ese propósito?

–Mediante consensos. No tratar de imponer desde la rectoría un modelo de licenciatura. Hay que provocar y estimular la discusión, garantizar la participación de estudiantes, profesores y autoridades.

–Se habla de una brecha generacional entre el personal académico. Los docentes veteranos no se van por lo insuficiente de las pensiones y no hay plazas para los jóvenes.

–Tiene que haber una propuesta de la rectoría para una jubilación justa, pero la UNAM no puede resolver ese problema sola, tiene que haber una discusión con el gobierno federal para que éste colabore. La principal fuente de financiamiento deberá ser el gobierno federal, con pleno respeto a su autonomía.

“No me parece justo que alguien le dedique su vida a la universidad y no pueda jubilarse en condiciones dignas, aunque también hay gente que quiere seguir investigando, en la enseñanza, y esa es una cualidad aprovechable, pero que al mismo tiempo no impida la incorporación de jóvenes. Será una virtud que puedan convivir varias generaciones en la academia.”

–¿Cómo ve la contienda por la rectoría? En su caso se comenta la cuestión de género y su militancia política en la izquierda.

–Mi participación no tiene que ver con cuotas de género. Fui la primera directora de posgrado, la primera secretaria en la UNAM porque no ha habido muchas oportunidades de que las mujeres demostremos que lo podemos hacer bien e impulsar la investigación y la docencia.

“El hecho de que la gente reconozca la importancia de lo que esta secretaría logró es lo que me permite postularme como candidata a la rectoría, y no porque crea que debe haber una mujer en la lista, eso sería absurdo.

“Y sobre mi militancia política está muy claro: me formé en la izquierda; participé en el movimiento estudiantil del 68. Tengo la concepción de que lo público es central para el desarrollo del país. Pero nunca he confundido mi posición política con mi trabajo académico. Realmente mi militancia es académica. Siempre he estado en la universidad, en los temas que interesan a ésta, en la docencia, la investigación, como funcionaria.

“Entonces, de mi participación política no hay nada de lo cual me pueda arrepentir, pero reivindico la separación de mi trabajo académico de mi militancia en la izquierda.”

–¿Ubica a la actual como una contienda entre grupos o de proyectos?

–Creo que en esta ocasión pesarán mucho los proyectos, la expresión de la comunidad ante la Junta de Gobierno. La universidad es plural y así debe mantenerse. Reconocer que en la UNAM hay todas las posiciones ideológicas. En la actual administración fue muy importante incorporar a personas, no por su pertenencia ideológica o partidista, sino por su trabajo.

“Y no hubo vetos, porque así era antes. Para mí es importante seleccionar a directores y funcionarios con base en dos principios: academia y consenso.”

–¿Piensa que será éste un proceso honorable?

–No tengo la menor duda. La universidad ha aprendido. No se valen los vetos y no se deben promover. Debemos ser respetuosos de los otros, que no haya golpes bajos y donde lo que crezca sea la universidad. Debemos realizar un proceso honorable que se pueda presumir al resto del país. Tengo confianza en la Junta de Gobierno; está constituida por gente muy respetable y tomarán una decisión adecuada.